Fundamentos teóricos de la Ética

El desafío de la ética hoy día


Cualquiera podría decir que todo tiempo pasado fue mejor, sin embargo, este viejo adagio podría cobrar más fuerza en los tiempos actuales, en donde hemos presenciado las borrosas fronteras de los actos éticos y los que no lo son y desafortunadamente abundan los ejemplos de estas actuaciones, no sólo a niveles locales, por decirlo de alguna forma, pues, para todos es conocido el  alcance de  las actuaciones  de las multinacionales a nivel global, en donde claramente la falta de ética empresarial o ecológica afecta a millones de personas especialmente a las clases más desfavorecidas.

Según Patricio Fernando Rivadeneira “La Ética es la teoría o disciplina filosófica del comportamiento moral de los hombres en sociedad. Es el estudio de una forma específica de la conducta humana” (Vallejo, 2008, pág. 146), en tanto crea de cierta forma universales de comportamientos aceptados en una sociedad, estándares de valores que contribuyan a la convivencia pacífica entre los seres humanos, adaptados ciertamente al contexto cultural de las diferentes sociedades presentes , pues, es claro que cada cultura acoge formas de comportamientos éticos y a partir de allí rigen su diario vivir. Sin embargo, en el marco de la globalización, no solo la que nos trajo las nuevas tecnologías, sino mucho más atrás, desde las declaraciones universales, en donde se establecen máximos de comportamientos, categorías universales como la de ciudadano ,se establecieron universales de las actuaciones de los sujetos , en su diario vivir, o en un campo de batalla, por poner un ejemplo, todo esto con el propósito creería, de buscar un camino de virtud para la humanidad, para regir un orden que nos pudiera sacar del caos que nos dejaron las guerras civiles ocurridas en tiempos atrás, buscando estabilidad, felicidad y paz, aunque estos ideales hoy en día se nos presentan como difusas ideas  difíciles de alcanzar.
Adela Cortina en su texto “el futuro de las humanidades” nos expone la importancia del buen pensamiento desde un punto de vista crítico, poniendo a las humanidades en el status de Ciencia que necesita una rigurosidad para lograr encontrar salidas para promover un comportamiento adecuado tanto  individual como colectivo, que logre superar  la emergencia de la culturas,   transformando  los contextos  sociales, económicos, políticos, religiosos entre otros, que logren construir sociedades y Estados que  satisfagan no solo las necesidades básicas sino que vayan más allá, construir sociedades que  busquen “el florecimiento de todas nuestras mejores potencialidades y capacidades” idea que madura en el texto ¿para que sirve la ética? (Cortina, pág. 176) , sin embargo es cada vez más difundido   en el ámbito científico, el declive de las humanidades , pues, dicen algunos autores  que estas no contribuyen en nada al crecimiento de las naciones; claramente las humanidades no se constituyen como ciencias exactas con fórmulas e indicadores con resultados tangibles, a diferencia de las implicaciones que puede suscitar por ejemplo un estudio sociológico de la ética de las juventudes en latinoamericanas por dar una idea, sus resultados no generaran una respuesta única, medible y cuantificable, sería más bien rica en elementos de análisis y compresión de las múltiples realidades de la categoría de la juventud que  promovería  políticas públicas  de bienestar para estos sectores de las sociedad.

Nuestro país sería un rico ejemplo en donde las humanidades y especialmente la ética tendrían un gran desafío para tratar de comprender nuestras realidades, para intentar promover la construcción de una verdadera sociedad que respete y encuentre valor a los valores morales, a las buenas acciones, a la construcción de manera de vivir en la ciudad, una ética ciudadana,  que nos permita salir de este individualismo que se ha establecido como una condición casi natural, cuando el ser humano es por naturaleza un ser social, que se construye con los otros, pues,  es a través del Otro que nos reconocemos como sujetos que solo se logrará cuando entendamos que estamos vinculados unos a otros como sociedad, que nos necesitamos, y no como se nos ha hecho ver al otro, como enemigo o sospechoso, una idea ricamente expuesta por  René Uribe de la siguiente forma : “surge la creencia de que la única forma o quizá la más efectiva de consolidar la convivencia ciudadana pasa obligatoriamente por la conversión o por la eliminación de quien es diferente, actúa diferente o piensa diferente” (López, 2011), idea  promovida ampliamente en las diferentes consignas totalitarias del siglo XX. Algo que definitivamente en nuestra memoria histórica nacional también ha quedado alojada y continua rampante de generación en generación, convirtiéndose en un comportamiento tácitamente aceptado por la sociedad colombiana. De aquí que el enorme desafío que enfrenta la ética seria desmontar una idea alojada con tanto arraigo en nuestra sociedad, algo que considero marca nuestras actuaciones, en tanto es el rasero con el que medimos a nuestros vecinos, y como nos lo muestra Uribe López  “ la nefasta costumbre nacional se manifiesta muy especialmente en el campo político, donde la intolerancia y sus consecuencias vienen escribiendo innumerables páginas de la historia nacional, hasta llegar al estado de deshumanización con el fenómeno, desgraciadamente frecuente, de los asesinatos colectivos de personas desarmadas e indefensas y acompañadas de unas prácticas de degradación previas que destruyen toda dignidad de la víctima, hasta reducirla a la condición de cosa despreciable” (López, 2011), algo que nos ha costado decenas de víctimas y círculos de venganza que mantiene la violencia en nuestras relaciones.

Así pues, la tarea no es fácil, requiere de un esfuerzo mancomunado de todos los sectores de la sociedad colombiana, especialmente de la sociedad civil, que ha cobrado un papel tan protagónico en la promoción de políticas públicas; sin embargo, es claro que nada puede ser diferente si no existe un cambio en el punto de vista de las cosas que consideramos esenciales para vivir mejor, que nos haga libres y felices   en todos los niveles, desde el plano familiar, núcleo esencial de la sociedad, hasta el ámbito empresarial, en mayor medida, ideas que necesariamente respete nuestro nivel de heteronomía y reestablezca el sentido de la compasión, algo que Adela Cortina llama Ciudadanía   Cordial, incluyendo un hondo respeto de la justicia  integra como lo expone Cortina en sus categorías de ciudadanía así,  “Ciudadanía legal, la que defiende los derechos civiles y las libertades básicas, pero allí no se puede agotar el concepto porque la ciudadanía es una construcción permanente que no se detiene en un estatus ontológico otorgado por la sociedad civil y sus instrumentos jurídicos. Es y debe ser un camino para ser más con los demás en un lugar cultural, social y político. (López, 2011).


Referencias bibliográficas requeridas


Cortina, A. (2013). EL FUTURO DE LAS HUMANIDADES. (Spanish). Revista Chilena De Literatura, (84), 207-217. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2051/login.aspx?direct=true&db=hus&AN=91578529&lang=es&site=eds-live

Cortina, A. (2013). ¿Para qué sirve realmente… la ética? (Spanish). (2014). Recerca, 14. 143-148. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2051/login.aspx?direct=true&db=hus&AN=95871178&lang=es&site=eds-live

López, I.  (2011). ÉTICA URBANA. LA CONSTRUCCIÓN DE UN ÊTHOS CIUDADANO. Escritos, 19(42), 123-142. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2162/openurl?sid=EBSCO%3aedb&genre=article&issn=01201263&ISBN=&volume=19&issue=42&date=20110101&spage=123&pages=123-142&title=Escritos&atitle=%C3%89TICA+URBANA.+LA+CONSTRUCCI%C3%93N+DE+UN+%C3%8ATHOS+CIUDADANO.&aulast=L%C3%B3pez%2c+Ignacio+Ren%C3%A9+Uribe&id=DOI%3a&site=ftf-live

Di Filippo, A. (2008). Ética, Economía y Democracia. (Spanish). Perspectivas Éticas, (20), 7-43. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2051/login.aspx?direct=true&db=edb&AN=34698402&lang=es&site=eds-live

Rivadeneira, P. (2008). Y la ética ... (Spanish). Revista Daena (International Journal Of Good Conscience), 3(2), 145-151. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2051/login.aspx?direct=true&db=hus&AN=36887451&lang=es&site=eds-live

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