Problema Ético, Selección Grupal

La corrupción a la luz de las teorías modernas de la ética.

     Desde los inicios de las sociedades humanas, el poder ha estado presente en la regulación de las relaciones sociales, pues, es la habilidad para lograr un resultado deseado, encarnado siempre en el líder, aquel que poseen la técnica y el conocimiento para llevar a cabo esta empresa; tal es la manifestación de este elemento en el surgimiento de las civilizaciones, que podríamos decir que sin él no tendríamos el grado de desarrollo que poseemos hoy día. Sin embargo, en algún punto de nuestro desarrollo el poder corrompió las intenciones de desarrollo y encontró que todo hombre, todo líder, puede tener un punto de inflexión en donde busca un beneficio personal más allá de su función pública, sin embargo, este comportamiento no fue reflexionado hasta el surgimiento de las conceptualizaciones de lo correcto e incorrecto, de lo integro, que se hicieran del comportamiento humano, algo que llamaremos ética.

     La ética es la conciencia viva de los individuos en la manejo íntegro de sus relaciones sociales, es decir, allí encontramos el manual de funciones del ser humano, y es éste el que constituye nuestra base de convivencia, definimos ética como  “un saber que ayuda a actuar racionalmente, de modo práctico, para que podamos discernir cómo y de qué manera es preferible orientar nuestro comportamiento para lograr mayor calidad de vida”. (Vallejo, 2008, pág. 146), pues todos buscamos de una forma u otra conseguir la paz y la felicidad, todas las personas estamos configuradas para ser éticas, pues, si revisamos el origen de la palabra misma proviene del griego “Ethos, que quiere decir carácter, todos tenemos una forma de ser, un temperamento, que a lo largo de nuestra vida  asumimos para enfrentar la toma decisiones, nuestras elecciones, que trascienden en nuestros destinos, en tanto, si tomamos decisiones de forma impulsiva, nos veremos abocados a ir dando  tumbos para resolver las  respuestas a estas decisiones, igualmente si nuestras decisiones son injustas, acabaremos predispuestos a convertirnos en seres injustos, si actuamos buscando siempre un beneficio personal, encontraremos la predisposición para que cada acción encierre un beneficio personal, llevándonos al egoísmo. De esa misma forma estamos predispuestos a tomar decisiones toda la vida, lo importante sería construir predisposiciones que nos lleven a ser felices, que sería el fin último de la ética, conducirnos, a la luz de las buenas decisiones, a la felicidad; ahora en las manifestaciones que se presentan en nuestros contextos encontramos múltiples escenarios en donde debemos elegir, en la oferta de las posibilidades existentes, lo mejor sería que lleguemos a tal reflexión de las opciones que tomemos la mejor para nosotros, aunque estas decisiones están íntimamente relacionadas con las fuentes culturales del contexto en el que nos desarrollamos, es decir, se atan al lugar en donde nacemos, en donde desarrollamos nuestras vivencias, y se convierten en un filtro para nuestras actuaciones, en este punto nos preguntaríamos, ¿estamos predispuestos para ser corruptos?, ¿tendremos en  nuestra base cultural una predisposiciones para aprovechar cualquier oportunidad para ganar algo más de lo que merecemos por nuestra labor?, si bien los seres humanos podemos analizar las respuestas que queremos dar a estas opciones que se nos presentan, el dilema radica en pues aun sabiendo que  debemos justificar estas  elecciones aun sabiendo que son malas, que van en contra de nuestros máximos éticos aun cuando nos cueste la tranquilidad y la paz.    

     Aplicando estos preceptos que emerge la categoría de ciudadano, cultura ciudadana, y plantearía yo también el de humanidad, en la acepción elaborada por Ortega y mencionada por Adela Cortina en su trabajo,  como “un cierto sistema de comportamientos humanos que se consideraban ejemplares” (Cortina, 2013), el fin último de la ética no es más que llevarnos hacia la libertad y la felicidad, “donde al ser humano se le reconoce dignidad y por ello valor, pero no precio” (Cortina, 2013), precio que todos pagamos cuando nuestros líderes desvían los recursos de la nación para su beneficio personal, algo que conocemos muy bien en nuestras sociedades latinoamericanas, y penosamente con más detalle en la sociedad colombiana, pero de donde proviene esta palabra tan mencionada en los últimos tiempos y asemejada según los medios como un cáncer en nuestra sociedad, pues bien,

“La palabra corrupción proviene del latín corruptĭo, corruptiōnis; a su vez del prefijo de intensidad com- y rumpere (romper). Un significado más actual es la considerada como abuso del poder o mala conducta y esto se puede dar en el plano político, económico, social y/o personal” (Albornoz) y está en el funcionario público  en él a la luz de su discernimiento cometer o no el delito en contra del bien común, nos preguntaríamos entonces ¿a partir de que juicios de valor, un líder político  asume una conducta perversa como la corrupción en contra del bien común?

     En general la opinión pública considera que la gran mayoría de los funcionarios de la administración pública han estado involucrados en casos de corrupción, sin embargo, no se encuentra en la ciudadanía una postura tajante frente a este fenómeno, es más, podría decirse que de manera tácita se justifican estas actuaciones, pues al no tener una concepción ética de nuestro papel como ciudadanos, no podemos defender algo que no creemos nuestro, como el presupuesto público,  pues, al no tener  una cultura ciudadana anclada en una cultura política definida como “la integración del ciudadano a la toma de decisiones, en la configuración de las políticas públicas, en la fiscalización y control de la gestión pública” (SEGEBRE, 1997), en la participación ciudadana, como la expresión más clara de la adquisición de la cultura política , ya que, es el ciudadano, quien participa activamente de los escenarios públicos,  para contribuir con su aporte a la mejora de su propia realidad, en acción y no sólo en pensamiento, pues, sabemos que toda acción encierra una postura política.


     Ahora retomando la pregunta planteada, diríamos que existe un vacío en la formación de la ética pública que impida a este funcionario tomar esta decisión, una falta del establecimiento de valores (no sólo desde la administración pública sino al seno de la familia), que propendan por el cumplimiento de las funciones para las cuales fueron elegidos, del sentido de pertenencia , del valor de lo público; eje central  de la idea de servicio, es decir, las tareas y actividades que realizan gobernantes y funcionarios públicos  deben estar orientadas a la satisfacción de los  intereses de la ciudadanía, ya que este servidor se debe a su comunidad, debe servir a  ella y no servirse de ella. Es menester del  irse forjando a sí mismo al elegir unas posibilidades vitales y rechazar otras, como afirma Adela Cortina (1997,95), “La vida humana es que  hacer y el que hacer ético es que hacerse, hacerse a sí mismo”,  “Desde la libertad consciente y la cordura, deberemos reconocer y potenciar las virtudes que necesita quien desea vivir bien y, si la fortuna acompaña, ser feliz“ (Cortina, 2013). Sin embargo es urgente y bastante desafiante para la formación política de las futuras generaciones, la recuperación de la confianza y credibilidad en la misma estructura del Estado y sus instituciones, para posteriormente difundir las ideas de ciudadanía, participación y acción política.


Para concluir Cortina resalta algo muy interesante “por quienes conforman socialmente sus intereses y deliberan para tender hacia una especie de «voluntad común» ideal antes de votar (como requiere la regla mayoritaria que necesariamente caracteriza a la democracia) por lo que acaban creyendo que es justo”, (2008. Pág. 147), como se ha indicado anteriormente es muy importante que el pensamiento de la sociedad cambie y genere el revolcón para bajar a lo mínimo la corrupción o erradicarla por completo del país, pero debemos hacerlo desde las urnas no votando por los mismos que siguen desangrando a nuestra sociedad, para no ir tan lejos un país que estaba lleno de corrupción y cambio por completo es Singapur y en la actualidad es el país más seguro del mundo y todos los habitantes trabajan para que cada día sea mejores.

Referencias Bibliográficas

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Cortina, A. (septiembre de 2013). REVISTA CHILENA de Literatura.

SEGEBRE, J. A. (1997). DEMOCRACIA Y PARTICIPACION . 83 -86 .

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Cortina, A. (2013). EL FUTURO DE LAS HUMANIDADES. (Spanish). Revista Chilena De Literatura, (84), 207-217. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2171/eds/pdfviewer/pdfviewer?vid=1&sid=d762c70b-40cc-4632-8d66-5c010c91021d%40sessionmgr4008

Botero., D. (2016). Elementos para la conceptualización de problemas éticos, Recuperado de Repositor y UNAD: http://repository.unad.edu.co/handle/10596/9746


Participantes:

Javier Alexander Anaya Moreno, Cód: 80188959
Fred Jose Rodriguez, Cód:
Cristobal Garcia, Cód: 80.808.335
Jose Miguel Sanchez: Cód:
Diego Paez Contreras, Cód: 1014297547

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